sábado, 6 de marzo de 2010

VIAJE

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(segunda parte)
Sumergido en la oscuridad, en mis pensamientos, me pude dar cuenta de donde me encontraba. Estaba tendido en el suelo, dentro de una choza, que sin duda se encontraba en el pueblo. Tome fuerzas y abrí los ojos, la habitación estaba llena de luz natural, sin muebles, sin nada, solo yo. Me levante y decidí salir y efectivamente me encontraba en el pueblo, lleno de agua, el mar a la vista y dos ancianos observándome.
Esos dos, los más importantes en todo mi viaje, ellos me enseñaron a vivir en este lugar lleno de agua, sin nada más que hacer que pescar. Aprendí rápido todas las actividades, pescar, andar en bote, nadar mejor que antes, aprendí a cocinar mariscos, me enseñaron ciertas técnicas de lucha y aprendí a adorar a sus dioses.
Cuando alcancé cierta edad que para ellos ya era un grado de madurez aprobatorio, me dijeron porque yo era importante en su pueblo. Según dijeron yo era la persona que formaría un vinculo con el dios del agua, y usaría ese poder para ayudar al pueblo que era mi nuevo hogar. Me dieron la fecha en que partiría hacia una isla donde se encontraba el dios del agua, mientras llegaba ese día, debería aprender unas cosas mas, como, cual es la forma de dirigirse a un dios, que no se debe hacer, que se debe hacer, como debo de entrar, que postura debo tener, entre otras cosas. Una semana entera me llevaría aprender todo esto y estaría listo para emprender un viaje dentro de mi gran viaje.
El tiempo fue suficiente para poder aprender todo lo que se debía. En el gran día, los ancianos hicieron un ritual, donde se finalizaba mi aprendizaje. Me dieron ropas apropiadas para el viaje, una lancha donde debía de hacerlo, varios objetos que entregaría al dios y un cuchillo que según lo necesitaría.

Continuara...

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